30 de enero de 2012

LOS CINCO SENTIDOS FELINOS


Vista: Puede ver bajo la luz más tenue, pues sus ojos están diseñados para aprovechar cualquier tipo de luz, de forma que puede ver en condiciones de gran oscuridad. Su vista es la del cazador y posee un campo de visión mucho más amplio que el hombre, lo que le permite percibir el más ligero movimiento de sus presas.

Oído: Es muy agudo, y puede detectar sonidos de alta frecuencia, hasta dos octavas por encima del humano. Reconoce y puede responder a ciertas palabras, como su nombre, siendo capaz de reaccionar por el tono de voz empleado. El oído del gato está equipado con más de una docena de músculos que le facilitan dirigir la oreja hacia el sonido. Pueden percibir sonidos de alta frecuencia hasta de 65kHz, en comparación el oído humano tiene una capacidad de hasta 20kHz.

Olfato: Los gatos tienen sentido de la territorialidad y marcan sus dominios con olores, que sirven para advertir a otros felinos de su territorio. El olfato del gato además de ser muy bueno, no sólo le sirve para oler, sino que posee otro órgano adicional, el órgano de Jacobson, en la parte interior y superior de la boca, que le permite una vez recogidos los olores del aire sobre la lengua, al apretarla sobre este órgano, "saborear" dichos olores. 

Gusto: El gato tienen un sentido del gusto muy selectivo, proporcionarle una medicina mezclada con su comida, puede resultar una tarea bastente difícil, ya que normalmente es capaz de detectar cualquier aditivo en su alimento. Los gatitos nacen con buen paladar, pero el sentido del gusto disminuye con la edad. Es por esto aque a veces los gatos muestran poco interés en la comida, y tienen fama de ser tan delicados. Las papilas gustativas se hallan en la punta, los lados y la base de la lengua, pero no son sensibles al sabor dulce. La lengua del gato es un músculo versátil, puede formar una "cuchara" para beber agua, contiene papilas ásperas para sujetar la presa y para lavarse, y además es tan sensible como la piel de la nariz y las almohadillas plantares, puesto que contiene extremos de nervios sensitivos.

Tacto: El gato es extremadamente sensible al tacto, y cada pelo de su cuerpo responde a la vibración más ligera, y los gatos que deambulan de noche, y los que tienen algún problema de visión, usan bigotes y pelos sensores para saber por donde andan. Sus almohadillas plantares actúan como verdaderos sensores que detectan la más mínima vibración, de allí su gran sensibilidad para percibir pequeñas vibraciones del suelo.


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