
No sólo el sofá era barato, unos 27 dólares, sino que además por ser de segunda mano venía con una sorpresa: un gato. El animalito que encontró la estadounidense Vickie Mendenhall, compradora del sillón, llevaba dos semanas viviendo dentro del mueble.
Vickie y su novio, Chris, llevaba días escuchando débiles maullidos, aunque no habían logrado detectar de dónde provenían. El animal tuvo que hacer bastante más para que lo sacaran de allí dentro.
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